OPINION
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Shale gas: transformador de la industria automotriz

   Los vehículos impulsados por gas natural tienen un costo de operación mucho más bajo que los que lo hacen con gasolina o diesel, además generan menos emisiones y contaminantes, de acuerdo con el Departamento de Energía de Estados Unidos.

   Se espera que el crecimiento de los automóviles que utilizan gas natural se dé a una tasa compuesta anual de 8%, de manera que para 2016 habrá 19.9 millones de vehículos de esta naturaleza en el mundo.

   El crecimiento de estaciones de carga será menor, pero se podrán alcanzar alrededor de 26.000 para el mismo año.

   El gas de esquisto, más conocido por su nombre en inglés como shale gas, es un hidrocarburo en estado gaseoso que se encuentra en las formaciones rocosas sedimentarias de grano muy fino. Este tipo de gas natural se extrae de zonas profundas en terrenos en donde abunda el esquisto. El interior rocoso de éste presenta baja permeabilidad, lo que impide su ascenso a la superficie.

   Se han desarrollado dos técnicas para su extracción: la fractura hidráulica y la perforación horizontal, ambas permiten la recuperación de este gas de manera rentable. Gracias a este método, Estados Unidos se ha colocado como uno de los grandes productores con una oferta suficiente para cubrir su demanda actual por 100 años. Esta nación norteamericana cuenta ya con más de mil estaciones para recarga de gas, de las cuales un 50% están abiertas al público y el resto al servicio de flotillas para transporte. Actualmente, circulan en ese país 120 mil automóviles y más de 15 millones a nivel mundial, de acuerdo con Natural Gas Vehicles For America.

   En Estados Unidos, el uso del shale gas de extracción local puede reducir el costo entre 50 y 70% comparado con los países europeos. Durante 2012, Ford vendió 12 mil unidades con instalación de gas y GM 8 mil en el mismo periodo, sin embargo, hay que tomar en cuenta que los automóviles con instalación para gas son más costosos que los de gasolina, aunque los precios de reconversión tenderán a bajar en función del volumen. El precio del galón de gas natural comprimido está entre 1.79 y 3.49 dólares por galón, mientras que el costo de la gasolina esta en 3.74 y el diesel en 4.12 dólares por galón. Esta diferencia aumentará en el futuro.

   Chrysler, Ford y GM han iniciado la oferta de vehículos de carga ligeros que pueden utilizar indistintamente gasolina o gas natural. Sin embargo, existen al menos tres barreras para la adopción masiva de los vehículos impulsados por gas: la falta de estaciones de recarga, la oferta de vehículos que utilicen en simultaneo gas y gasolina y, desde luego, un precio competitivo comparado con la gasolina y el diesel.

   Por otro lado, el estudio titulado World Shale Gas Resources publicado por la Energy Information Administration ha posicionado a México en el sexto lugar mundial, al contar con 681 billones de pies cúbicos de reservas de shale gas que equivalen al 35% del total que hay en toda la región de Norteamérica.

   En el caso de México, será necesario impulsar la producción del shale gas en los estados del norte del país, para tal efecto, es importante liberalizar su producción a la brevedad posible y, en todo caso, dejar la comercialización en manos de Petróleos Mexicanos, debido a que en la legislación es considerado como un recurso estratégico propiedad de la nación.

   La oportunidad se presenta ahora y si se posterga la extracción de este recurso, continuaremos importando de Estados Unidos y nuestro país estará perdiendo la gran oportunidad para desarrollar la industria química, metalúrgica y, por supuesto, la automotriz.

               

Por Miguel León Garza, profesor decano del Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa (IPADE)

El Universal

20 de Junio de 2013

     
 









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